La Parroquia en su XXV Aniversario
Cada año con motivo de la fiesta de la titular de nuestra Parroquia, Nuestra Señora de la Asunción, hemos publicado unos pequeños apuntes a los que nosotros, tal vez por la ilusión con la que los preparamos, pomposamente llamamos "revista". Se trata de un simple instrumento o vehiculo de nuestra necesidad de comunicarnos, de transmitir lo que había sido la vida de la Parroquia a lo largo del año y lo que se podía hacer de cara al futuro. Todo ello con el sano deseo de que fuera creciendo en la comunidad parroquial e conocimiento de lo que somos y hacemos y, a través del conocimiento, surgieran lazos de unión más estrechos y vinculaciones más responsables.

Este año nuestra "revistilla" se viste de gala. No podía ser de otro modo. Hasta ella ha llegado también el gozo de la celebración del XXV ANIVERSARIO de la erección canónica de nuestra Parroquia. La alegría, como tantos otros sentimientos, no es plena si no se transmite; necesita abrirse, darse. Por eso, una vez más, estas páginas quieren ser vehículo no solo de comunicación entre todos nosotros, sino también de la alegría que sentimos.

En esta ocasión, en honor de efemérides tan entrañables, nuestra publicación ha engrosado.¡Queremos recordad tantas cosas...!.

En ella encontrareis testimonios gozosos y agradecidos de los estupendos sacerdotes, tan recordados y apreciados por todos, que han ido conformando las señas de identidad de esta parcela del pueblo de Dios. Para todos ellos nuestros sentimientos de gratitud más sinceros.

No podia galtar una sucinta reseña de estos 25 años acentuando aquellos acontecimientos más significativos que han ido jalonando nuestra, todavia breve, historia. Y también, una evocación de aquellas personas que, por su especial entrega y vinculación a la Parroquia, han dejado su huella y un recuerdo vivo en todos. Además estadisticas, curiosidades, recuerdos gráficos... Esto es lo que os ofrecemos en éstas páginas.

Creo que todos en especial los que vieron poner la primera piedra y han seguido paso a paso, año a año, la vida de la Parroquia, vais a disfrutar con ella y la vais a guardar en el rinconcillo de las cosas más queridas.

Pero la vida no es solo historia, sino que, ante todo, es presente y es futuro. Anclarnos en el pasado, por muy fecundo u glorioso que haya sido, sería renunciar a un horizonte nuevo, a nuevas tareas que se nos ofrecen con posibilidades insospechadas. Lo importante es apoyarnos en la búsqueda para diseñar un futuro de esperanza. La esperanza está ahi. Nos rodea, nos empuja, tiene que ilusionarnos. Al final lo que cuenta es la pasión de hacer, la decisión de conseguir aquello que se quiere.

Nuestra Parroquia tiene que seguir creciendo, tiene una larga andadura por delante. ¿En queé dirección?, ¿hacia qué metas debe apuntar?. El Magisterio de la Iglesia nos lo señala: "La Parroquia tiene una misión dindispensable y de gran actualidad; a ella corresponde crear la primera comunidad del pueblo cristiano; iniciar y congregar al pueblo en la normal expresión de la vida litúrgica; conservar y reavivar la fe en la gente de hoy; suministrarle la doctrina salvadora de CristoM practicar en el sentimiento y en las obras la caridad sencilla de las obras buenas y fraternas" (ch, F. L, nº 26).

Ahí tenemos señalada nuestra orientración, marcado nuestro camino. Un camino que todos huntos hemos de ir recorriendo con la ayuda del Señor y con la participación y buena voluntad del mayor número posible de seglares.

La celebración del XXV ANIVERSARIO, como decimos en nuestra carta a las familias de la Parroquia, tiene que ayudarnos a unos a seguir en la brecha con espíritu renovado, a otros a recuperar el entusiasmo tal vez un poco apagado, y a todos a aglutinarnos como comunidad que evangeliza y que se deja evangelizar.

Todos hemos de ser buenos transmisores del Mensaje, volvernos transparentes, para que pueda verse detrás de nosotros al Dios escondido que llevamos dentro. Repartir sin tacañerias lo que somos y tenemos, "seguros de que la pequeña llama de una cerilla puede hacer un gran fuego. No porque la cerilla sea importante, sino porque la llama es infinita" (M. Descalzo).

María fue la que mejor recibión la Palabra. La escuchó y la aceptó hasta tal punto que en Ella la Palabra se hizo Carne. Y Ella la dió al mundo. Cada uno de nosotros tenemos exactamente la misma misión de Maria: dar a Dios, al mundo, hacer que Dios viva en el mundo, procurar que Dios esté de nuevo presente y vivo en el mundo.

Ella "que ha sido glorificada en los cielos en cuerpo y alma ... antecede con su luz al pueblo de Dios peregrinante, como signo de esperanza segura y de consuelo" (L. G. nº68).

Ella, la de la fe ciega en Dios y en sus decisiones,
la que estuvo abierta a Dios a pesar de las tinieblas,
la que vivió siempre entre misterios y se fió de Dios sin un titubeo,
la que fue rebelde a las exigencias del mundo pero sumisa a Dios,
la que encontró en el servicio a Dios y al prójimo la razón de su existir,
la que fué premiada, engrandecida en su Asunción a los cielos
Ella, Nuestra Señora de la Asunción, es nuestro modelo, nuestra guia, nuestro aliento, la que marca la ruta de nuestro presente y de nuestro futuro.

"Ella, la Madre del amor hermoso, —como ha escrito recientemente el Papa Juan Pablo II en su Carta Apostólica como preparación del Jubileo del año 2.000— será para los cristianos que se encaminan hacia el Gran Jubileo del tercer milenio la Estrella que guia con seguridad sus pasos al encuentro del Señor. La humilde muchacha de Nazaret, que hace 2000 años ofreció al mundo el Verbo encarnado, oriente hoy a la humanidad hacia Aquél que es la luz verdadera, aquella que ilumina a todo hombre" (T. M. A., nº59).

Rvdo Cristobal Jiménez Cobo
cuarto párroco de la Asunción
 
 
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