Oración a la Virgen de la Cabeza
Ante ti, Santa María, Virgen de la Cabeza,
Madre de Dios y madre nuestra,
hemos venido tus hijos queridos a felicitarte
por las obras grandes que el Poderoso ha hecho en ti.
Tú, la joven de Nazaret, nos enseñas a gozar la alegría de vivir.
Tú, que te consideraste la humilde esclava del Señor,
que dijiste “sí” al plan de Dios en tu vida,
nos enseñas a ponernos confiadamente en las manos de nuestro Padre.
Tú, que serviste a Isabel, nos enseñas a servir a todos los hombres nuestros hermanos.
Tú, que proclamaste la grandeza del Señor, nos enseñas a alabar de todo corazón a Dios;
Tú, que nos diste a Jesús en Belén, nos enseñas a nosotros a alumbrar en nuestra vida la presencia de Cristo;
Tú, que buscaste y hallaste a Jesús en el templo, nos enseñas el sendero hacia el que es Luz del mundo;
Tú que guardabas todas las cosas en tu corazón, nos enseñas a meditar la Palabra de Dios y a ponerla por obra en nuestra vida.
Tú, la mujer atenta a las necesidades de los novios de Caná, nos enseñas a fijar nuestra atención en los más necesitados.
Tú, que seguías a Jesús, nos enseñas a tomar al camino de la verdad.
Tú, que estabas de pie ante la cruz de tu hijo, nos enseñas a no desesperar ante las dificultades.
Tú, que acompañaste a los apóstoles en los inicios del Evangelio, sigues hoy en el corazón de la Iglesia.
Gracias, Madre, por lo que en cada momento nos enseñas y nos das. Gracias por mostrarnos a Jesús.
Te pedimos que nos protejas, que guardes a tu pueblo, que veles por todos y cada uno de nosotros. Mira a los catequistas. Mira a los niños, a los jóvenes, a los novios, a los matrimonios, a las familias, a los ancianos, a los enfermos, a todos y cada uno de los que en ti han puesto su corazón y su confianza.
Y que a la hora de nuestra partida, gocemos junto a ti de la presencia de tu hijo Jesucristo, que vive y reina por los siglos de los siglos.
AMÉN.